Pese a no haber soltado nunca del todo el timón de la narración oral, un servidor ya echaba de menos “delincontar”, con música o sin ella, por aquello de esparcir unas semillitas de caos en la (in)consciencia colectiva. La oportunidad se presentó en Las Primas, un acogedor rincón de magia en el corazón de la sierra, donde yace nuestro segundo hogar. Fue una entrañable velada en familia, al calor de los cuentos y la chimenea, en la que la princesa-bruja que acompaña mis pasos aportó su visión y sus palabras a un espectáculo (cuentacuentos para adultos, si eres amigo de las etiquetas) en el que muchos otros antes plasmaron su huella. Seguiremos trabajando e innovando, con quien se quiera sumar.
3 comentarios
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Y pretendiendo ser libres de todo no podríamos estar atándonos al cannabis y tantas otras sustancias “liberadoras”, no será cambiar el material de los grilletes? Nadie se ofenda, por favor, es una pregunta sincera.
El cannabis, como el resto de sustancias, es una herramienta, a la que te puedes atar, por supuesto, convirtiéndola en grillete, pero es el uso que hagas de ella el que te esclaviza o te libera. Por mi parte, fumo ocasionalmente y no considero que afecte negativamente a mi devenir cotidiano. Es la actitud de la persona respecto a su entorno lo que ata o desata: hay quienes se aferran desconsoladamente a la persona amada, al trabajo o a Internet y se autodestruyen, pero no por ello dejan de constituir herramientas muy útiles, como lo es un coche, o un cuchillo, de cuya mala utilización encontramos ejemplos a diario.
me lo eh pasado muy bien ,viendo el kuento .sois grandes.